Siempre que comienza un nuevo año es común que nos trazemos metas, además de los populares «propósitos de año nuevo», aunque estos últimos no suelen pasar de la tercera semana de enero. Planificar es bueno y necesario, más cuando tenemos delante de nosotros un año que recién comienza. Sin embargo, lo cierto es que, tal como experimentamos en el año que terminó recientemente, muchas veces dichos planes no pueden llevarse a cabo por alguna circunstancia inesperada que cambia lo que habíamos planeado. A pesar de que tengamos toda la disposición, el tiempo y los recursos para hacer algo, lo cierto es que no podemos controlar lo que ocurre a nuestro alrededor, y por ende, en el sentido más estricto de la palabra, no podemos controlar lo que hacemos. Esto evidentemente no quiere decir que no seamos responsables por lo que nos corresponde hacer, porque de hecho lo somos, pero sí significa que es un error pensar que tenemos la vida en nuestras manos.

En el mundo posmoderno en el que vivimos es muy común escuchar que somos los «hacedores de nuestro destino», pero la verdad es que, tal como leemos en Santiago 4: 14, «no sabéis cómo será vuestra vida mañana. Solo sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece«.

Ahora bien, alguien podría decir que esa realidad puede llevarnos a la angustia. Después de todo, si no controlamos el futuro y no sabemos qué va a ocurrir en él, ¿cuál es la seguridad que tenemos en este 2021 que recién comienza? ¿Estamos caminando en un oscuro callejón sin salida? Eso depende de dónde esté ubicada nuestra mirada. Si solo consideramos el aquí y el ahora, que es lo que normalmente hacemos, deberíamos desesperarnos porque el panorama del mundo no parece muy prometedor en este nuevo año. La incertidumbre y la confusión están a la orden del día y la desesperanza llena el corazón y los labios de muchos. No obstante, no podemos olvidar que el Señor continúa en Su trono de majestad y desde allí está llevando a cabo Su decreto. Dios no reacciona a lo que ocurre, como muchos piensan, Él está viendo como Su plan ya determinado se está llevando a cabo en el tiempo (Isaías 45:21).

Piensa por un momento cómo debieron sentirse los soldados que combatieron en las guerras mundiales, o los médicos en Europa durante el tiempo de la peste negra en el siglo XIV, o los cristianos perseguidos por Nerón que veían a sus hermanos quemados en las calles de Roma. ¿Había perdido Dios el control de Su mundo en aquellos días? Evidentemento no. Él usó esos eventos en la historia, a pesar de que detrás de ellos estaba la maldad de muchas de Sus criaturas, para continuar cumpliendo Su plan. Lo mismo ocurre en la actualidad y continuará ocurriendo hasta que el Hijo de Dios regrese. ¿No debería esa verdad afirmar nuestro corazón en medio de la dificultad? Las horas oscuras han sido el pan de cada día para millones de seres humanos a lo largo de la historia, pero lo cierto es que algunos de ellos enfrentaron la incertidumbre de los hechos que ocurrían a su alrededor con una canción a Dios en sus labios. ¿Cuál es tu caso? ¿Cómo vivirás este nuevo año que comienza? ¿Con la incertidumbre de aquellos que no conocen a Dios o con el ánimo y la esperanza que el Señor otorga a aquellos que creen en Él (Juan 14:1-3)? No me refiero con esto a que debamos ignorar la realidad y vivir como si lo que pasa a nuestro alrededor no estuviera ocurriendo, eso sería ingenuo e incluso necio. Sin embargo, si como creyentes invocamos el nombre de Aquel que sostiene al mundo en Sus manos, entonces no deberíamos andar como los que no tienen la esperanza de Cristo en su corazón. Si perteneces a Dios, demuestra a quienes te rodean que tienes la certeza de que Él controlará este nuevo año, tal y como lo ha hecho siempre, sin importar lo que podamos experimentar.

El año que terminó hace poco fue complejo en muchos sentidos, aunque no fue tan difícil como muchos otros que la humanidad ha vivido en el pasado. Recordemos esto para que siempre tengamos una palabra de agradecimiento en nuestros labios hacia el Creador; Él nos ha guardado de un mayor mal y por pura misericordia no nos da algo mucho peor, lo cual si somos sinceros es lo que merecemos (Salmo 103: 10). Recordemos esta verdad y como creyentes caminemos como peregrinos en este 2021, y todos los años que Dios nos dé sobre la tierra, con alegría, alabanza y acción de gracias al Señor. ¡Feliz y providencial año nuevo!

Avatar de Frank Rodríguez

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3 respuestas a «¡Feliz y providencial año nuevo!»

  1. Avatar de Caro Fontalvo

    Es impactante entender lo efímero de nuestro tiempo como seres humanos y a la vez la trascendencia espiritual y eterna de nuestro andar acá en la tierra.

  2. Avatar de Julian De Mary
    Julian De Mary

    Gracias por esta oportuna reflexión para iniciar este año, confiando en el Señor y haciendo lo propio para honrarlo con nuestras acciones día a día.

  3. Avatar de Liz

    Bendiciones para este año 2021 esa parte de q somos un vapor que luego se desvanece que real esa es nuestra vida efímera es como la de polvo eres y en polvo te haz de convertir .que nuestro paso por este mundo ayude a q sean más lo q se arrepiente .te dan gracias y te aman señor. Cómo siempre exelente y muchas gracias

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