A pesar de que han pasado casi dos mil años desde que el Hijo de Dios vino al mundo, millones de personas en el planeta aún lo recordamos con amor y alegría, no solo por lo que hizo cuando caminó entre nosotros, y lo que logró por medio de Su muerte, sino por el gran deseo que tenemos de que regrese.

Desde que Cristo se levantó de entre los muertos y después de ascender a los cielos, la promesa de Su regreso ha llenado de esperanza el corazón de los creyentes (Hechos 1:9-11). Veinte siglos parece mucho tiempo, y de por sí lo es, pero si tenemos en cuenta que Dios es eterno, y el tiempo es solo otro de Sus siervos, las cosas son diferentes. Además, si consideramos que pasaron varios milenios ─al menos cuatro o tal vez cinco─ desde que el Señor prometió que enviaría al Salvador por primera vez (Génesis 3:15) hasta cuando finalmente vino al mundo, lo cierto es que dos mil años no parecen tanto.

Como creyentes en las Escrituras algunas veces nos impacientamos al ver cómo el mundo continúa en una frenética carrera hacia su propia destrucción, y eso es algo comprensible, pero no debemos desesperarnos; es necesario que nos mantengamos firmes en la promesa que Jesús hizo: Yo regresaré.

«He aquí, yo vengo pronto, y mi recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra» (Apocalipsis 22:12).  

Su regreso al mundo está enmarcado en un hecho que millones celebramos: la resurrección. Si Él no hubiera cumplido Su promesa de volver de entre los muertos, entonces no tendríamos ninguna razón para esperar Su regreso. No obstante, Él venció la muerte para nunca más volver a morir, entonces nuestra esperanza está intacta porque yace en la validez de Su Palabra que es inmutable y certera.

«Cuando le vi [habla Juan], caí como muerto a sus pies. Y Él puso su mano derecha sobre mí, diciendo: No temas, yo soy el primero y el último, y el que vive, y estuve muerto; y he aquí, estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del Hades» (Apocalipsis 1:17-18).  

Cuando te desanimes al ver el rumbo que las cosas van tomado en el mundo, llena tu corazón con la gloriosa verdad de la tumba vacía. Es a la luz de la victoria de Cristo sobre la muerte que nosotros esperamos Su regreso. Las cosas no siempre serán como son ahora; algún día el bendito Hijo de Dios regresará a este mundo y enjugará toda lágrima de los ojos de aquellos que han confiado en Él (Apocalipsis 21:4). Nuestro consuelo como creyentes al recordar una vez más la tumba vacía es tener presente que Aquel que se levantó de entre los muertos también prometió regresar e instaurar Su reino de forma definitiva, ese reino que comenzó para Él como el Dios-hombre cuando recibió del Padre toda autoridad, tanto en los cielos como en la tierra (Mateo 28: 18). Por eso aún lo esperamos, lo esperamos con el corazón gozoso porque Su victoria sobre la muerte también es nuestra victoria (1 Corintios 15:22-23). Él es el primogénito de entre los muertos (Colosenses 1:18), el primero de muchos que entrarán a la presencia del Padre cuando Él haga nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21:5). Que estas hermosas verdades consuelen nuestro corazón y hagan que nuestras voces se unan a la de Juan en el último capítulo de la Biblia cuando dijo: «Amén, ven. Señor Jesús» (Apocalipsis 22:20).

Avatar de Frank Rodríguez

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2 respuestas a «Aún te esperamos»

  1. Avatar de Julián De Mary
    Julián De Mary

    Muy buena lectura para esta hora, felicitaciones!

  2. Avatar de Elizabeth Rodríguez
    Elizabeth Rodríguez

    Hermoso,muy apropiado para recordar q el regresará .gracias por tu aporte

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